Alguien me llamaba, sabía quién era ese alguien pero no sabía por qué gritaba si solo estaba en la habitación de al lado. El pasó por afuera y al verme entro.
- Alice
- ¿Qué pasa?- dije poniendo la almohada en mi cama
- ¿Quieres ir a dar una vuelta? Para que conozcas la ciudad
- Emm… Está bien
- O. Deja ir a buscar mis cosas y vamos
Eddie salió de la habitación y yo termine de acomodar mi cama. Busqué una chaqueta en mi armario ya qué se veía que afuera hacía frio, tomé mi celular, un poco de dinero que encontré suelto y lo guarde.
- Vamos- me dijo cuando estuvo frente a mi puerta, bajamos y antes de salir, Eddie grito- Vamos a salir, no nos esperen para comer-y salimos
Hacia viento, pero no era desagradable. Caminamos en silencio por no sé qué calle ni hacia dónde. Simplemente me limite a seguir a Eddie. Había tenido un tema rondando en mi cabeza toda la mañana. Quizás haya estado soñando o en verdad paso, pero mientras dormía, sentí que alguien me besaba mi cabeza. No le daría tantas vuelta al asunto de no ser que se sintió como cuando mis papás se despedían de mí en las noches, un beso lleno de amor. Quizás simplemente haya sido un sueño, pero no recuerdo haber soñado nada, pero si fue real, ¿quién había sido? No lo sé. No quería seguir pensando en eso, me llenaba de ideas extrañas mi cabeza.
- Hey! Alice- me llamo Eddie pasando su mano frente a mis ojos
- ¿Qué pasa?- pregunto aun algo desorientada
- Eso te lo pregunto yo, estas ida, pensé que eras sonámbula o algo así
- No, solo me distraje- sonreí tímida
- Si no me escuchas no puedo enseñarte el lugar
- Lo siento
- No importa, pero ahora si pon atención- me paso el brazo por mis hombros y seguimos caminando
Eddie me mostró parte de la ciudad, los lugares que frecuenta y cafeterías que le gusta ir. Él siempre andaba con una sonrisa en el rostro, siempre riendo, siempre haciendo bromas. Lo envidiaba, yo antes era como él, pero desde el accidente, había cambiado bastante pero sé que tarde o temprano, se me va a olvidar lo que paso y todo va a ser como antes o eso supongo.
Íbamos caminando por una calle que parecía no terminar nunca. Pronto llegamos a un gran edificio, de color rojizo. Había un cartel que decía: New Dorp High School. Me dio un escalofrió al leerlo.
- Como puedes ver, está es la escuela, no está dentro de mis lugares favoritos pero creo que es a donde más vengo-me rió
La puerta principal se abrió, me sorprendí no pensé que hubiera gente ahora.
- ¿Está abierta la escuela los sábados?
- Solo para los equipos, vienen a entrenar. Y si la vista no me engaña, quien acaba de salir es Chris
- ¿Quién?- dije confundida
El chico se acercó mirando extrañado a Eddie pero le sonrió, Era alto, muy alto y delgado, de piel clara, ojos color esmeralda y cabello castaño claro.
- ¿Qué haces aquí?- pregunto el chico a Eddie
- ¿Acaso no puedo estar aquí?
- No, es solo que me extraña que tú estés despierto a esta ahora y en la escuela un sábado
- Si, hasta yo mismo me sorprendo. Estaba mostrándolo la ciudad a Alice-me miro
- Hola- sonrió- Soy Chris
- Alice- sonreí
- ¿Por qué estas afuera?- pregunto Eddie
- Nick aun no llega y me mandaron a ver si venía, aunque no creo que lo haga, ayer andaba mal
- ¿Y Kathy?
- Esta adentro, con Sallie
- Bueno, suerte, yo tengo hambre, así que vamos a comer
- ¿Y ni siquiera le vas a preguntar a ella si quiere comer?
- ¿Quieres Alice?-me preguntó- ¿Tienes hambre?
- Si, un po…-me interrumpe
- Es suficiente para mí- lo mire feo y Chris se ríe- Así que vamos
- Está bien. Nos vemos el lunes
- Adiós- dijimos a la vez
Fuimos por donde mismo habíamos venido. Yo quería terminar de recorrer la calle, ya que si mi sentido de orientación no me engaña, para allá está la playa. Ya convencería a Eddie de ir. Fuimos a una de las cafeterías que me había mostrado antes y entramos.
- ¿Qué quieres comer?
- Emm…-mire el menú- Un sándwich de queso con jamos
- ¿Y para tomar?
- Un jugo de durazno
- Está bien
Reviso en sus bolsillos, buscando no sé qué cosa, saco un par de billetes, los conto y frunció el ceño. Siguió buscando en sus bolsillos pero simplemente frunció el ceño más fuertemente.
- ¿Qué pasa?
- Creo que no tome el dinero suficiente, no sé si me alcance- hizo una mueca
- Yo traje algo- lo saque- A ver, tengo…- lo conté- 7 dólares, ¿tú?
- 13 dólares. Creo que solo alcanza para 1. ¿Te importa compartir?- pregunto apenado
- No, no importa- le sonrió tratando de hacerlo sentir bien, aunque creo que no funciono
Nos sentamos en una de las mesas y una mesera se nos acercó para tomar nuestras órdenes. Después de eso, no hablo más, lo cual es raro. Creo que en el poco tiempo que lo conozco- que realmente es poco, creo que aún no se hace un día desde que lo vi- siempre lo he visto hablar. La mesera llego con nuestra comida.
- Lo siento- me dijo después que la mesera se retirara
- ¿Por qué?- pregunte confundida
- Por… esto- apunto a nuestra comida, yo solo me reí
- No importa, no tengo problemas en compartirlo contigo
- ¿En serio que no te importa?
- Que no, hombre. Eres un poco sordo, lento o qué. Ya te dije que no hay problemas, así que come tranquilo o voy a terminar comiéndolo todo yo- sonrió y tome su parte del pan- ¿Y quién era ese chico?-pregunte dando un mordisco
- ¿Chris?- asentí con la cabeza- Es una migo, bueno, mi mejor amigo de hecho
- ¿Y qué hacía en la escuela?
- Está en el equipo de baloncesto, entrenan todos los sábados
- ¿Y quién era Kathy?
- Su hermana menos
- ¿Y Sallie?
- ¿Por qué tantas preguntas?- pregunto sorprendido
- Es que ustedes hablaban pero yo no les entendí nada
- Sallie es la hija del entrenador, es mayor que nosotros, ella cuida a Kathy cuando Chris viene a entrenar, a veces se queda en casa cuando su papá no trabaja, pero eso varia, por eso pregunte por ella- tomo aire- Me canse- se rió y yo lo imite- Pero, ¿entendiste?
- Sí
Seguimos hablando de temas más triviales, era genial poder hablar con alguien tantas estupideces juntas. Con mis amigos no lo podía hacer sin que me miraran extrañados. Eddie era buen amigo. Cuando terminamos pagamos y aun nos sobro un par de dólares. Salimos y me deje guiar por Eddie.
19.2.11
26.1.11
2. Paseo - Eddie - 1° Parte
Que día más extraño había sido ayer.
Después de que casi ni quería cerca de Alice, ahora me caía bien- No sé, había algo que no me permitía llevarme mal con ella. Cuando la vi por primera vez en la cocina, vi en sus ojos una tristeza inmensa, y cuando fue a hablar conmigo, me sentí mal por tratarla así, ella quería llevarse bien conmigo.
Me daba un poco de pena. Quedarse sin padres, eso no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Ella no se merecía eso, era una buena chica, muy dulce. Hubiera sido mejor habernos conocidos de otro manera, de seguro igual nos hubiéramos llevándonos bien igual.
Ya me estaba aburriendo estar en la cama, hoy extrañamente me despertado temprano, bueno, no tan temprano, pero más de lo usual, eran recién las 9:15am. Tendría que levantarme. Empecé a desperezarme y me senté. Después de ir al baño, me vestí rápidamente y baje a desayunar. En la cocina ya estaban Sarah y Alice.
- Hola mundo- salude
- Buenos días, cielo- saludo Sarah
- Hola- me dijo Alice cuando me senté a su lado
- ¿Cómo dormiste?- le pregunto
- Bien, gracias-me sonrió
Sarah me sirvió el desayuno y comimos en silencio, pero no en uno incómodo. Alice y yo termínanos casi al mismo tiempo, era como si estuviéramos sincronizado.
- Permiso- dijo levantándose- Voy a ordenar mi habitación- y se fue
- ¿Por qué no vas a hacer lo mismo?- dijo Sarah
- ¿Para qué le voy a copiar? Hay que ser más originales, así que yo me voy a ver tele- anuncie mientras me levantaba de mi asiento
- Eddie-me reprocho
- ¿En serio?- pregunte y ella levanto las cejas, mala señal- Ok, ya voy-me resigne
Sarah era como una segunda mamá, tenía que hacerle caso porque si no le decía a mi mamá y eso generalmente no terminaba bien. Subí a mi habitación y al entrar mi celular empezó a sonar. Me siento en la cama y lo tomo, “Casa de Maggie”.
- ¿Aló?- dije
- Hola Eddie- me saludo
- Hola Maggie. Tanto tiempo, ¿cómo estás?
- Nos vimos ayer- suspiro- Yo debería preguntarte eso, ¿cómo estás?
- ¿Por qué lo dices?
- No sé, quizás sea porque alguien llego ayer a tu casa, y si mal no recuerdo, tú estabas furioso
- ¿En serio? No me recuerdo- le respondí bromeando
- Por Dios Eddie, ¿ahora eres amnésico o qué?- río fuertemente al oír su enojo- Claro, tú te ríes y yo que estaba preocupada por ti
- ¿Por qué ibas a estar preocupada?
- ¡Te lo acabo de decir!
- ¿En serio?
- No se puede hablar seriamente contigo- dijo seria y colgó
Definitivamente no era lo que esperaba. A Maggie generalmente soportaba mis bromas, pero ahora no. Posiblemente sea porque había estado toda la semana de mal humor y ahora de la nada estoy normal. Si, seguramente es eso. Busque el número del celular de Maggie y marqué. Después del segundo toquido contesto
- ¿Qué?
- Perdón- le dije
- ¿Perdón? ¿Por qué? No me recuerdo-dijo enojada y haciendo lo mismo que yo había hecho
- Ya, lo siento Maggie. Perdón, no pensé que te ibas a molestar tanto
- Eddie, de verdad ayer me dejaste preocupada, estaba hablando en serio, pero al parecer el Eddie normal volvió y no se resistió a molestarme. Creo que extraño al Eddie de la última semana- eso ya era en broma, se notaba en su voz
- Ya perdón, y estoy bien, no te preocupes
- ¿En serio?
- Sí, no fue tan creía como creía
- ¿Qué paso?- pregunto curiosa
- Pues nada
- ¿Cómo que nada?
- Nada
- Así que de repente decidiste que no te ibas a llevar mal con ella y todos felices, ¿no? Qué cambiantes eres, Eddie
- No fue tan así
- Entonces explícate, que no te entiendo
- Si, al principio no la quería ver, pero eso no duro mucho. Ella fue a hablar conmigo y bueno, ahora me cae bien-me reí
- ¿Quién te entiendo?- suspiro
- Tú deberías, eres mi amiga, ¿no?
- Sí, pero trato de entenderte pero no puedo- se ríe- ¿Y qué van a hacer hoy?
- ¿Ah?- no entendí
- Tú y ella, ¿qué van a hacer?
- No lo sé, ¿por qué tendríamos que hacer algo? Por cierto, se llama Alice
- No sé, para que seas buen hermano. Llévala a dar una vuelta, para que conozca la ciudad
- No lo sé
- Vamos, hazlo Eddie, ¿no querías ser buen hermano? Pues, esa es una buena forma, haz sentir a Alice como en casa
- Emm.. supongo que puedo hacerlo
- Eddie, no seas flojo
- Está bien, lo voy a hacer- dije decidido
- ¡Así se habla!-me animo
- Bueno, le voy a decir
- Está bien. Nos vemos el lunes
- Adiós- colgué
Me levante rápidamente y salí de mi habitación en busca de ella.
- ¡Alice!- grite y esperé respuesta.
22.1.11
1. La Llegada - Alice - 7° Parte
Me planté frente la única habitación en la que se escuchaba ruido, o mejor dicho música. Respire hondo y golpee. Tras un momento, me contestaron.
- ¿Quién es?- pregunto
- Soy Alice- respondí nerviosa
- ¿Qué quieres?- pregunto algo molesto
- Quiero hablar contigo- no contesto- Por favor.
Sentí pasos en la habitación y de repente la puerta se abrió. Estaba con rostro inexpresivo, pero aun se notaba en sus ojos la molestia. Camino hasta su cama y se estiro en ella. Cerré la puerta y me acerqué. Algo dudosa me senté en la cama y lo mire.
- ¿Qué quieres?- pregunto
- Quería hablar contigo sobre todo esto. Yo no quiero que nos llevemos mal, ya que esto de por si no es fácil para mí, tener que irme a un lugar que no conozco. Así que quiero hacerlo más difícil teniendo mala relación con ustedes. Me gustaría que me dijeras que son las cosas que te desagradan y tratare cambiarla para no caerte mal.
- No me caes mal- me corrigió- No me puedes caer mal si no te conozco
- Pero me miras como si quisieras matar
- No me caes mal, pero no quería que vinieras
- ¿Por qué?
- Por nada
- No creo que sea por nada. Dime, ya te dije que trataría de cambiar.
- No puedes cambiarlo
- Déjame intentar- pedí- Dime por favor
- Está bien- suspiro- Es que cuando mi mamá estaba embarazada, iba a tener mellizos, Pero en el parto hubo problemas, que no quise saber cuáles eran, y solo nací yo. Cuando tenía 4 años, yo le dije a mi mamá que quería un hermanito, se lo dije varias veces hasta que un día me dije “Yo iba a tener otro hijo pero por tu culpa se murió”. Yo quede con esa idea en la cabeza. Me da miedo que eso me vuelva a pasar.
- Bueno, dos cosas. Primero, seguramente lo que paso fue un accidente, tú no tienes la culpa de nada, ¿ok? Y segunda, no tienes que preocuparte por mí, no va a pasarme nada.
- Supongo que sí, que sabes cuidarte pero aun así no es agradable vivir con esa sensación, preferiría seguir siendo hijo único.
- Siento arruinar tu vida
- No, no es tan malo, después de todo, yo siempre había querido tener una hermana- quiso sonreír pero le salió una mueca
- Yo igual quería tener un hermano, y ahora lo tengo, aunque definitivamente hubiera preferido tenerlo de otra forma- hice una mueca- Pero no importa. De seguro eres un buen hermano, así que deja tus temores a un lado, ¿bueno?- me miro un momento y me sonrió
- Está bien- se sentó- Siento haberme puesto pesado contigo.
- No te preocupes
Solo en ese momento presté atención a la canción que sonaba- Hysteria.
- ¿Te gusta Muse?
- Sí, tengo casi todos sus discos.
- ¿En serio?
- Sí, me falta el último, mis papás me lo iban a compra pero vieron un examen, y bueno, ahora tengo que esperar hasta Navidad- me reí
- ¿Te falta Resistance solamente?
- Sip
- Yo lo tengo- se sorprendió
- ¿En serio?
- Sí, me cumplían un deseo cuando tenía 5 notas buenas, así que siempre tenía lo que quería.
- A mí no me va lo que sea estudio- hizo una mueca—Bueno, esto…-se puso algo nervio
- ¿Qué pasas?
- Emm… ¿me lo puedes prestar?
- Claro- le sonreí- Ven, acompáñame a buscarlo
- Ok
Nos levantamos y fuimos a mi nueva habitación. Él se quedó en el marco de la puerta mientras yo me dirigía a la repisa donde estaban mis discos. Eddie estaba algo nervioso, se le notaba.
- Ven Eddie
Él se acercó y se quedó a mi lado viendo lo que tenía en la repisa. Busque el disco y encontré fácilmente ya que los tenía ordenado. Lo saqué y se lo pase.
- Gracias
- De nada
- Tienes varios discos buenos- me dijo- De hecho, creo que tiene más que yo- me miro feo y un poco celoso
- Si quieres, yo te los puedo prestar cuando quieras
- ¿Sí?- asentí- Wow, gracias
- Cuando quieras, pero me los devuelves intacto, ¿ok?
- No prometo nada
- ¡Oye!- me quejé y él se rió y no pude evitar reírme- Pero en serio cuídalos
- No te preocupes, si de mi habitación no van a salir, así que no creo que se pueda romper, creo- dijo dudando y se rió, yo lo mire seria- Ya, ya, si no le voy a hacer nada
- Tendré que creerte. Le sonreí- ¿Y tú me vas a prestar los tuyos?
- Nop
- ¡Oye!- volví a quejarme
- Qué enojona me saliste- me dijo riendo y me abrazo.
No esperaba ese gesto de parte de él. En especial después de que casi ni me quisiera cerca. Pero me agrado que lo hiciera. Me hacía sentir que quizás estar en este lugar no iba a ser tan malo. Rodeo su cintura y apoye mi cabeza en su hombro. No pude evitar sonreír.
- Vamos, quiero escuchar el disco- me dijo mostrándome le disco que le acababa de pasar.
- Está bien
Deshizo el abrazo y caminamos a su habitación.
Estuvimos toda la tarde conversando de cosas sin sentidos con el disco de fondo. Me hizo reír mucho, hacía cada tontera. En ningún momento saco el tema de mis padres, y lo agradecí bastante. La verdad es que Eddie, como había dicho Sarah, era un amor. Era muy cariñoso. Me abrazaba y se acurrucaba al lado mío. Era muy tierno.
Cerca de las 8pm, Sarah nos llama a cenar. Eddie casi me saca el brazo excusándose de que tenía hambre. Cuando llegamos al comedor, Sarah nos miró y sonrió. Supongo estaba feliz porque Eddie y yo nos llevábamos bien. Nos sentamos a comer y estuvimos hablando, fue un momento agradable. Me sentía como en casa… Y creo que ni siquiera ahí me sentía así. Sacudí mi cabeza, no quería seguir pensando en eso.
- ¿Pasa algo, Alice?- pregunto Eddie
- No, nada- dije mientras movía mi cabeza.
La puerta principal se abrió, pensé que era Stella, pero me equivoqué. Apareció un hombre alto y robusto, pero de sonrisa amable, ojos color café claro al igual que su cabello. Nuevamente me puse nerviosa.
- Hola – saludo a todos
- Hola pa’- saludo Eddie con una sonrisa
- Buenas noches, enseguida le sirvo- dijo levantándose de su asiento
- Gracias Sarah- dijo y luego me miro regalándome una sonrisa- Hola, ¿Alice, verdad?- asentí- Soy Jasón, mucho gusto- dijo sentándose en la cabecera de la mesa, yo solo sonreí- ¿Te gusto tu habitación?
- Si, gracias- dije tímidamente
- Qué bueno- sonrió- Espero que el lugar sea de tu agrado. Si necesitas algo, me dices, ¿bueno?
- Cl-claro, gracias- respondí sorprendida
Wow, esto es sencillamente increíble. Y yo que pensaba que mi vida iba a ser como la de la Cenicienta, pero me equivoque. Era asombroso, me trataban bien, por lo menos por ahora. Me sentía aliviada. Quizás era solo yo la que andaba imaginando cosas.
Seguí comiendo, conversando de cosas triviales. Cuando termine, Stella aun no llegaba. No sabía en que trabajaba ni porque llegaba tan tarde. Ya lo sabría.
- Yo, voy a ir a dormir- dije
- Adelante- dijo Jasón- Seguramente el viaje fue muy largo y agotador. Ve a descansar.
- Si- coincidí- Hasta mañana
- Hasta mañana- dijeron Sarah y Jasón
- Hasta mañana, Alice- me dijo Eddie con una sonrisa que se la devolví
Salí del comedor y subía las escaleras hasta mi habitación. Me puse mi pijama, apague l a luz y me acosté. Mire por la ventana, las estrellas ya habían salido. Suspire. Aunque ellos me habían hecho sentir como en casa, aun no estaba del todo cómoda, ¿y quién estaría? Acababa de llegar a una familia que no conocía de nada. ¿Quién estaría cómodo? Quizás solo sea caso de tiempo, poco o poca me iré acostumbrando. Mirando las estrellas me dormí.
- ¿Quién es?- pregunto
- Soy Alice- respondí nerviosa
- ¿Qué quieres?- pregunto algo molesto
- Quiero hablar contigo- no contesto- Por favor.
Sentí pasos en la habitación y de repente la puerta se abrió. Estaba con rostro inexpresivo, pero aun se notaba en sus ojos la molestia. Camino hasta su cama y se estiro en ella. Cerré la puerta y me acerqué. Algo dudosa me senté en la cama y lo mire.
- ¿Qué quieres?- pregunto
- Quería hablar contigo sobre todo esto. Yo no quiero que nos llevemos mal, ya que esto de por si no es fácil para mí, tener que irme a un lugar que no conozco. Así que quiero hacerlo más difícil teniendo mala relación con ustedes. Me gustaría que me dijeras que son las cosas que te desagradan y tratare cambiarla para no caerte mal.
- No me caes mal- me corrigió- No me puedes caer mal si no te conozco
- Pero me miras como si quisieras matar
- No me caes mal, pero no quería que vinieras
- ¿Por qué?
- Por nada
- No creo que sea por nada. Dime, ya te dije que trataría de cambiar.
- No puedes cambiarlo
- Déjame intentar- pedí- Dime por favor
- Está bien- suspiro- Es que cuando mi mamá estaba embarazada, iba a tener mellizos, Pero en el parto hubo problemas, que no quise saber cuáles eran, y solo nací yo. Cuando tenía 4 años, yo le dije a mi mamá que quería un hermanito, se lo dije varias veces hasta que un día me dije “Yo iba a tener otro hijo pero por tu culpa se murió”. Yo quede con esa idea en la cabeza. Me da miedo que eso me vuelva a pasar.
- Bueno, dos cosas. Primero, seguramente lo que paso fue un accidente, tú no tienes la culpa de nada, ¿ok? Y segunda, no tienes que preocuparte por mí, no va a pasarme nada.
- Supongo que sí, que sabes cuidarte pero aun así no es agradable vivir con esa sensación, preferiría seguir siendo hijo único.
- Siento arruinar tu vida
- No, no es tan malo, después de todo, yo siempre había querido tener una hermana- quiso sonreír pero le salió una mueca
- Yo igual quería tener un hermano, y ahora lo tengo, aunque definitivamente hubiera preferido tenerlo de otra forma- hice una mueca- Pero no importa. De seguro eres un buen hermano, así que deja tus temores a un lado, ¿bueno?- me miro un momento y me sonrió
- Está bien- se sentó- Siento haberme puesto pesado contigo.
- No te preocupes
Solo en ese momento presté atención a la canción que sonaba- Hysteria.
- ¿Te gusta Muse?
- Sí, tengo casi todos sus discos.
- ¿En serio?
- Sí, me falta el último, mis papás me lo iban a compra pero vieron un examen, y bueno, ahora tengo que esperar hasta Navidad- me reí
- ¿Te falta Resistance solamente?
- Sip
- Yo lo tengo- se sorprendió
- ¿En serio?
- Sí, me cumplían un deseo cuando tenía 5 notas buenas, así que siempre tenía lo que quería.
- A mí no me va lo que sea estudio- hizo una mueca—Bueno, esto…-se puso algo nervio
- ¿Qué pasas?
- Emm… ¿me lo puedes prestar?
- Claro- le sonreí- Ven, acompáñame a buscarlo
- Ok
Nos levantamos y fuimos a mi nueva habitación. Él se quedó en el marco de la puerta mientras yo me dirigía a la repisa donde estaban mis discos. Eddie estaba algo nervioso, se le notaba.
- Ven Eddie
Él se acercó y se quedó a mi lado viendo lo que tenía en la repisa. Busque el disco y encontré fácilmente ya que los tenía ordenado. Lo saqué y se lo pase.
- Gracias
- De nada
- Tienes varios discos buenos- me dijo- De hecho, creo que tiene más que yo- me miro feo y un poco celoso
- Si quieres, yo te los puedo prestar cuando quieras
- ¿Sí?- asentí- Wow, gracias
- Cuando quieras, pero me los devuelves intacto, ¿ok?
- No prometo nada
- ¡Oye!- me quejé y él se rió y no pude evitar reírme- Pero en serio cuídalos
- No te preocupes, si de mi habitación no van a salir, así que no creo que se pueda romper, creo- dijo dudando y se rió, yo lo mire seria- Ya, ya, si no le voy a hacer nada
- Tendré que creerte. Le sonreí- ¿Y tú me vas a prestar los tuyos?
- Nop
- ¡Oye!- volví a quejarme
- Qué enojona me saliste- me dijo riendo y me abrazo.
No esperaba ese gesto de parte de él. En especial después de que casi ni me quisiera cerca. Pero me agrado que lo hiciera. Me hacía sentir que quizás estar en este lugar no iba a ser tan malo. Rodeo su cintura y apoye mi cabeza en su hombro. No pude evitar sonreír.
- Vamos, quiero escuchar el disco- me dijo mostrándome le disco que le acababa de pasar.
- Está bien
Deshizo el abrazo y caminamos a su habitación.
Estuvimos toda la tarde conversando de cosas sin sentidos con el disco de fondo. Me hizo reír mucho, hacía cada tontera. En ningún momento saco el tema de mis padres, y lo agradecí bastante. La verdad es que Eddie, como había dicho Sarah, era un amor. Era muy cariñoso. Me abrazaba y se acurrucaba al lado mío. Era muy tierno.
Cerca de las 8pm, Sarah nos llama a cenar. Eddie casi me saca el brazo excusándose de que tenía hambre. Cuando llegamos al comedor, Sarah nos miró y sonrió. Supongo estaba feliz porque Eddie y yo nos llevábamos bien. Nos sentamos a comer y estuvimos hablando, fue un momento agradable. Me sentía como en casa… Y creo que ni siquiera ahí me sentía así. Sacudí mi cabeza, no quería seguir pensando en eso.
- ¿Pasa algo, Alice?- pregunto Eddie
- No, nada- dije mientras movía mi cabeza.
La puerta principal se abrió, pensé que era Stella, pero me equivoqué. Apareció un hombre alto y robusto, pero de sonrisa amable, ojos color café claro al igual que su cabello. Nuevamente me puse nerviosa.
- Hola – saludo a todos
- Hola pa’- saludo Eddie con una sonrisa
- Buenas noches, enseguida le sirvo- dijo levantándose de su asiento
- Gracias Sarah- dijo y luego me miro regalándome una sonrisa- Hola, ¿Alice, verdad?- asentí- Soy Jasón, mucho gusto- dijo sentándose en la cabecera de la mesa, yo solo sonreí- ¿Te gusto tu habitación?
- Si, gracias- dije tímidamente
- Qué bueno- sonrió- Espero que el lugar sea de tu agrado. Si necesitas algo, me dices, ¿bueno?
- Cl-claro, gracias- respondí sorprendida
Wow, esto es sencillamente increíble. Y yo que pensaba que mi vida iba a ser como la de la Cenicienta, pero me equivoque. Era asombroso, me trataban bien, por lo menos por ahora. Me sentía aliviada. Quizás era solo yo la que andaba imaginando cosas.
Seguí comiendo, conversando de cosas triviales. Cuando termine, Stella aun no llegaba. No sabía en que trabajaba ni porque llegaba tan tarde. Ya lo sabría.
- Yo, voy a ir a dormir- dije
- Adelante- dijo Jasón- Seguramente el viaje fue muy largo y agotador. Ve a descansar.
- Si- coincidí- Hasta mañana
- Hasta mañana- dijeron Sarah y Jasón
- Hasta mañana, Alice- me dijo Eddie con una sonrisa que se la devolví
Salí del comedor y subía las escaleras hasta mi habitación. Me puse mi pijama, apague l a luz y me acosté. Mire por la ventana, las estrellas ya habían salido. Suspire. Aunque ellos me habían hecho sentir como en casa, aun no estaba del todo cómoda, ¿y quién estaría? Acababa de llegar a una familia que no conocía de nada. ¿Quién estaría cómodo? Quizás solo sea caso de tiempo, poco o poca me iré acostumbrando. Mirando las estrellas me dormí.
~ Fin del Capítulo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
